Sleater-Kinney “The Woods”
No sólo las chicas pueden hacer rock del bueno, sino que esta banda afincada en Portland, formada por Corin Tucker (voz, guitarras), Carrie Brownstein (bajo) y Janet Weiss (baterÃÂa) ha entregado posiblemente uno de los discos del año: “The Woods”, un salvaje documento que refleja el estado actual del power trio femenino, sin duda la banda que más ha hecho por el fenómeno riot grrrl desde Bikini Kill, pero también la única que ha sido capaz de trascenderlo y alcanzar cotas mucho más elevadas.
Producido por el gurú Dave Fridmann (Flaming Lips, Mercury Rev, the Delgados), a priori una colaboración atÃÂpica pero que da resultados espectaculares, el séptimo álbum de las de Olympia es una colección de diez pildorazos de rock rebelde, exuberante, catártico y tremendamente imaginativo, hecho por una banda en estado de gracia, que no le tiene miedo a absolutamente nada. Impactando desde el primer momento: en la fábula ‘The Fox’ Corin Tucker nos vuelve a dar muestras de su dotadÃÂsima voz, y el sonido del grupo nos descubre una agresividad que no parece disminuir en ningún momento del disco, con el bajo de Brownstein atronando y la hercúlea baterÃÂa de Weiss dejando a todos con la boca abierta. Como dice la propia Weiss: “Ahora mismo sonamos como una criatura vadeando una gran corriente revuelta”. Instrumentalmente inspiradÃÂsimas, se toman de hecho licencias hasta para marcarse una tremenda jam durante los 11 minutos que dura ‘Let´s Call it Love’, reflejo de sus improvisaciones en la gira conjunta con Pearl Jam en 2003. Pero también son capaces de sonar pop, como ya demostraron en “All hands On the Bad One” (Kill Rock Stars, 2000), en la luminosa pero muy irónica ‘Modern Girl’. Sus letras evocan relaciones de pareja en contra del mundo, como en ‘What’s Mine is Yours’ o ‘Wilderness’, la recreación de un suicidio adolescente (la grandiosa ‘Jumpers’) y, muy acertadas, una ácidisima crÃÂtica de la escena independiente actual, plagada de revival, en ‘Entertain’(”Vienes con tus pintas de 1984, me aburres, 1984, estás utilizando la nostalgia como a una puta”). Ellas son todo lo contrario: no necesitan a nadie más, son tres mujeres enseñando al mundo cómo se puede ser auténtico y honesto hoy en dÃÂa, sin tener que estar echando el ojo continuamente a otras bandas. Y observando desde los árboles cómo se pierden las personas en un bosque, el mundo actual, del que ellas parecen haber encontrado un buen sendero. Esperemos que no se olviden de él. Y que vengan pronto a nuestro paÃÂs, a enseñárnoslo en directo.